Charlie Parker — 11. La ira de los ángeles — J. Connolly


En las profundidades de los bosques de Maine se descubren los restos de un avión siniestrado. No hay cadáveres. Nunca se informó de la desaparición de dicho avión. Pero hombres de toda laya lo buscan desde hace mucho, mucho tiempo, pues, al parecer, los restos del aparato esconden algo crucial. Eso atrae al detective privado Charlie Parker, un hombre que conoce bien la naturaleza del Mal que intenta imponerse en el mundo. También capta la atención de otros: una mujer hermosa, de cara marcada, con afición a matar; un niño taciturno que recuerda su propia muerte; y el asesino en serie conocido como el Coleccionista, que busca nuevas víctimas para sus sacrificios. Pero a medida que las fuerzas rivales se abaten sobre el lugar, el bosque se prepara para recibirlos, ya que en su espesura oculta un secreto: algo sobrevivió al accidente. Y está esperando


Seguimos, pues, con mi obsesión por esta saga llevada hasta la excelencia en la gran mayoría de sus entregas. El traductor de este libro es Carlos Milla Soler, y es genial su talento.


Empezamos el libro con una historia de hace varios años, en la que un niño se perdió en el bosque. Lo encuentra uno de los personajes que desencadena toda esta locura del avión siniestrado: Harlan, que, junto con su amigo de toda la vida, se topa con el avión un día que se pierden en el bosque mientras iban de caza.

Unos años después, montones de personas se interesan por saber dónde está ese avión porque contiene unos papeles de suma importancia en la trama de los ángeles caídos...



Durante todo el libro, van apareciendo historias contadas como de pasada y sin aparente importancia en anteriores entregas de la saga, como la «mujer hermosa» y el «niño taciturno» de la sinopsis. Hay que prestar especial atención a todos los detalles que se leen, y rescatar datos de la memoria.

La pareja sentimental más duradera y sólida de la saga, Angel y Louis, aparecen para dar el toque de humor y de, a veces, ternura. También se los ve entregados a la causa, como siempre que está Bird de por medio. Son, una vez más, los #FriendshipGoals al que todos queremos aspirar algún día.

«[...] iba de camino de convertirse en intocable.

Y de condenarse.
Pasos pequeños, pequeños incrementos de maldad.»

Sin embargo, lo que sin duda es el hilo conductor de esta historia (y de tantas otras), es el tira y afloja entre el Bien y el Mal. Existen unos corruptores y unos corruptos, y, tanto los unos como los otros, serán puestos a prueba más de una vez, para deleite del lector.

Durante todo el libro, se le amontona el trabajo al cura y al sepulturero de la ciudad, porque los personajes van cayendo como moscas... y llorarás a más de uno...

Y temerás a más de uno...

Como viene haciendo regularmente, John Connolly no escatima en escenas descriptivas cuando hay que desarrollar temática oscura. Y es que, cuando uno es excelente en lo que hace, no existen razones para dejar de escribir sobre esos repugnantes y malvados seres que campan a sus anchas por el mundo que rodea a mi protagonista preferido, Charlie Parker.

Al final, el Coleccionista suelta un dato que te dejará con los ojos abiertos como platos, que hará tambalearse tus teorías sobre Charlie y, sobre todo, tus teorías sobre la saga completa.




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