La ladrona de libros — M. Zusak



Érase una vez un mundo donde las noches eran largas y la Muerte contaba su propia historia. Érase una vez una ladrona que robaba libros y regalaba palabras.

En el pueblo vivía una niña que quería leer, un hombre que tocaba el acordeón y un joven judío que escribía cuentos hermosos para escapar del horror de la guerra. Al cabo de un tiempo, la niña se convirtió en una ladrona que robaba libros y regalaba palabras. Y con esas palabras escribió una historia hermosa y cruel.

Una novela tremendamente humana, emocionante e inolvidable, que describe las peripecias de una niña alemana de nueve años desde que es dada en adopción por su madre hasta el final de la II Guerra Mundial. Su nueva familia, gente sencilla y nada afecta al nazismo, le enseña a leer y, a través de los libros, a distraerse durante los bombardeos y combatir la tristeza. Pero es el libro que ella misma está escribiendo el que finalmente le salvará la vida. 

Como bien dice la sinopsis, la narradora de este libro es la Muerte. Nos va contando (poniendo comentarios aquí y allá durante la historia) la historia de Liesel desde que su madre, por problemas económicos, decide darla en adopción junto con su hermanito. Liesel llega a salvo a su casa de acogida, su hermanito no lo consigue.

La pareja que la acoge es contraria al régimen nazi y hacen lo que pueden para ayudar a las personas que lo están pasando mal. Por supuesto, todo esto es a escondidas.

En ese barrio, Liesel conoce a otros niños de su edad con los que pasa sus tardes jugando, charlando o explorando los alrededores del pueblo en el que viven. Hay un nene, Rudy, que siempre le pide besos (ella sieeeeempre se niega) y que está obsesionado con Jesse Owens. Un atleta negro de las Olimpíadas del '36. ¿La famosa anécdota de los pies pintados de negro porque no tenía zapatillas? Pues él mismo. El hecho de que sea negro, le trae unos problemillas a Rudy, pero nada que no pueda solucionarse... los momentos dignos de lágrimas no van por ese camino.



En fin, en una parte del principio del libro, ella entra en una casa con falsas pretensiones y... ¡PLAM! Eso que tanto le gusta, la saluda con una sonrisa y millones de hojas por leer. ¿Adivinan?


Síp, entra en una casa donde la gente es adinerada y tiene montones de libros. Éstos también los encuentra (y es capaz de rescatar algunos) en las hogueras que los nazis hacían para quemar los libros prohibidos por el régimen.

Los padres adoptivos de ella, llegan a acoger a un judío y lo esconden en el sótano para que ningún vecino pueda descubrirlo. Se llama Max y es un amor de chico/hombre. Traba una bonita amistad con Liesel y será uno de los hilos conductores del libro.

Fuegos, bombas, traiciones entre vecinos, lavados de cerebro... todo se junta entre las páginas de La ladrona de libros. Bueno, eso ya es más adelante y no voy a contar más :P



Este libro es una ternura constante. Bellísimamente escrito. Con la inocencia típica de esa edad, pero con la madurez propia de las vivencias por las que tuvieron que pasar los que sufrieron la Segunda Guerra Mundial.

Me recuerda mucho a la película La vida es bella o al libro El niño con el pijama de rayas. Forma parte de esos libros que parecen ser un tostón o escritos para niñitos... pero no, en serio que no.

Yo no soy de llorar con libros ni con películas, tampoco soy de sentir ternura por los personajes de un libro... y aun a riesgo de parecer un témpano de hielo... tampoco me dan pena los personajes cuando sufren. Pues con este libro me tengo que tragar mis palabras. Lloré, sentí ternura y me dieron pena las situaciones en las que se vieron envueltos por la ambición y el odio de seres humanos de mierda.

Tienes que leerlo. Debería ser de lectura obligatoria en los colegios/institutos, al igual que otros libros que son totalmente geniales y que abren mucho la mente. No sé por qué siguen proponiendo librillos de tres al cuarto para iniciar en la lectura a los estudiantes...

Gracias a este libro, me interesé en leer otros libros de esta época... básicamente para meterme sal en la herida. Y me topé con otros muy buenos. Autores como Primo Levi o Stefan Zweig me habrían pasado desapercibidos totalmente. Y hoy en día, forman parte de mi TOP 10 de autores favoritos.

Por todo esto y por mucho más que no sé decir ahora sin contarles el libro entero, me remito a la puntuación que le pondré a este libro. Sin lugar a dudas, se merece la puntuación perfecta:





Comentarios

  1. No me aparece la imagen de la puntuación :(

    Me alegra que te gustase, a mi también me encantó aunque al principio me daba escalofríos el narrador...

    ¡Tengo pendiente la película!

    Muchos besos achocolatados.

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  2. Uy, te has dado cuenta.... jajajajajajajaa. Es que todavía nos falta hacer las puntuaciones de este género jajajjajajajajajaja. Pero es un diez completito :D

    También lo leíste?? Aaaaaay!! Soltaste lagrimilla?? Yo sí!! :'(

    No sé si quiero ver la peli. Siempre terminan decepcionándome porque espero que sean tan geniales como el libro y nada de nada :S

    Muchos besos... hhmmm... yoglaxxianos! jajajajjajaajaja

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    Respuestas
    1. jjaajajajajajajajaja ¿Te has dao cuenta tú también no? (a lo José Mota)

      chiiii, me lo dejó mi abuela (adorémosla) que va, yo con los libros me cabreo mucho y le grito a los personajes pero no soy de llorar. (soy una insensible como tú y cuando sufren una sádica)

      A mi lo que me pasa con las adaptaciones cinematográficas de libros (merezco galleta por mi calidad expresiva) es que siempre se comen un personaje que a mi por muy pocas veces que apareciera me parecía importante y me enfada mucho pero de todas formas las veo...

      jajajajaja adoro esos besos

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  3. Holaaaaaa!!!! Pues yo fui al reves vi la peli y me encanto!! Y como soy al contrario de uds una llorona pues lloré y lloré y lloré jajajajajajaj se las recomiendo totalmente ;)

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