Charlie Parker — 5. El ángel negro — J. Connolly



A veces, hechos sin aparente conexión, y que ocurren en lugares muy distantes, se vinculan de un modo misterioso y forman una red de la que es difícil escapar. En El ángel negro, el detective Charlie «Bird» Parker -protagonista ya de cinco novelas policíacas de John Connolly- se ve sumido en una de estas situaciones, un enrevesado caso que la realidad y la fantasmagoría se funde de manera inextricable.

Éstas son las piezas del rompecabezas: una prostituta llamada Alice desaparece en un sórdido barrio neoyorquino; una colección de misteriosas cajas de plata de origen medieval, dispersas por el mundo, guarda en cada ejemplar un fragmento de un extraño mapa; una subasta de objetos arcanos suscita una gran expectación en Boston; en Francia y la República Checa se profanan varias iglesias...

El detective Charlie Parker debe enfrentarse, además, a un conflicto de lealtades. Por un lado, su amigo Louis, ex asesino a sueldo, necesita ayuda en la violenta búsqueda de su prima, la prostituta desaparecida en Nueva York; por otro lado, su mujer, Rachel, ya no resiste la tensión del peligro ni la continua amenaza que implica la convivencia con él. Y esta vez el peligro es mayor que nunca, porque Charlie se encara a seres dudosamente humanos, seres arraigados en un pasado remoto, la encarnación misma del mal: el ángel negro.


¡¡¡Levante la mano quien quiera conocer más sobre la vida de Louis!!! YO, YO, YO. Pues en este libro vemos a un Louis duro pero con su corazoncito... y una sorpresa final que me dejó pasmada.


Voy a dividir mi reseña en cuatro párrafos, porque hace mucho que no lo hago :P

1: Trama: ¿Cómo le puedo decir a John Connolly, mi adorado John, mi amor literario y totalmente idealizado John, que con este libro se le salió un poco la cadena que lo mantenía cuerdo? Por favor, no me malentiendan. Las ideas siguen siendo buenísimas y dan pie a muchas conversaciones y descubrimientos que estoy convencida de que darán mucho juego en las siguientes entregas de esta saga. El problema es que metió demasiada información en un solo libro. Me explico, estamos con la trama de la vida de Louis, con la trama del malo malote ángel negro, con la trama de la vida personal de Charlie. Todo eso se rejunta con explicaciones (a mi ver) demasiado largas sobre arte, arquitectura e historia. Ha plasmado demasiada información (algunas veces muy necesaria) demasiado seguido. No hubo mucha acción y he echado de menos conversaciones largas e investigación de primera mano.

«Actué libremente, convencido de que el mayor mal residía en la pasividad.»

2: Protagonistas: Tenemos a Charlie, a Louis y a Ángel. Bueno, en realidad en El ángel negro, Ángel no aparece mucho que digamos, valga la redundancia. Así que podemos adentrarnos en el mundo de Charlie y en el de Louis. Con el correr de las páginas, empezamos a notar (y los mismos personajes lo notan) un distanciamiento entre estos dos protas. Todo tiene su explicación, pero tendremos que esperar a casi el final para saberlo. Siguen siendo igual de fieles los unos con los otros. Siguen cubriéndose las espaldas y ayudándose en todo lo que puedan. De todos modos, no puedo comentar mucho de la interacción porque, como he dicho, no hubo mucha. Salvo al principio, con el bautismo de cierto bebé. Esa escena fue oro puro.

«El presente es muy frágil, y el suelo que pisamos es delgado y traicionero.»

3: Antagonistas: En los anteriores libros, uno fue retorcido y sádico, otro fue un monstruo a nivel moral, otro fue un loco asesino, otro un loco desquiciado... Pero en éste. Oh, Dios. En este libro nos topamos con un tal Brightwell que da asco ya desde la descripción física, ni les cuento el nivel de repugnancia que alcanza con su manera de matar. En serio, es nauseabundo, revolvedor de tripas. Sin embargo, este hombre no trabaja solo. En su mente enferma, todo está justificado y el fin justifica totalmente los medios. Quiere reunir todos los trocitos de mapa y los conseguirá, cuesta lo que cueste. Sus amigos también son los antagonistas, y de la misma calaña que él, pero no se los muestra en plena acción ni se los describe mucho, así que no hay más que comentar.


«Existir en un estado infernal es verse privado a perpetuidad de la promesa de esperanza, de redención, de amor.»


4: Prosa: En esto sí. John Connolly nunca decepciona. Puede estar hablando de cualquier verdura, puede recitarme la lista de recetas de cocina que tiene en su libro especializado si quiere, pero no me aburriría nunca. Sería maravilloso poder tener una conversación seria con este señor... aunque seguramente yo no pararía de sonreírle como la novia loca del meme.

Con todo el dolor del alma, no pasa de esta nota a mi humilde entender.


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